Cuando alguien te pone la vista encima

 

 

DEDICADO A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE ESTÁN SUFRIENDO EN SILENCIO.

CUANDO NADIE TE VE, CUANDO NADIE TE OYE. CUANDO TE ESTÁN ATACANDO SIN MOTIVOS APARENTES Y NO PUEDES DEFENDERTE Y CONSIENTES. CUANDO NADIE LO PERCIBE, TODOS MENOS TÚ Y TU AGRESOR .

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*Si estás en una situación parecida, busca ayuda de terceros. Sólo no podrás salir jamás de esa situación que te anula y si persiste en los años, acabará poco a poco con tu vida y la de los tuyos.

Hace algunos años, un policía me dio un consejo para evitar a los delincuentes:

-» Si no quieres que te echen el ojo, intenta pasar desapercibida».

En mis años de ejercicio he ido conociendo a muchas personas con problemas y mi labor como letrado es solucionar conflictos o tratar de hacerlo con todos mis medios. Sólo en cuestiones de violencia no puedo lograr lo que busco, no puedo recuperar sus vidas porque jamás volverán a ser los mismos y tendrán que aprender a vivir con ello, a luchar como si de un cáncer se tratase porque de algún modo es algo parecido, intentarán manipularlos una y mil veces porque de eso se trata. La batalla está servida y sólo me queda sentir lástima de mis clientes y darles todo mi apoyo en el camino que sin lugar a duda tendrá momentos de calma y tempestades seguras.

Tendrán a un psicópata de ser humano detrás suyo hasta que uno de los dos deje de existir. ¿Cómo decirle eso a alguien que es una víctima de violencia?. ¿Debe un abogado hablar con su cliente de algo más que no sea de leyes?.

La vida no es fácil, nadie ha dicho jamás que lo fuera sino todo lo contrario. La vida es dura y a medida que cumples años lo va siendo más. Hay hechos que no podemos impedir, como son las enfermedades pero sí podemos escoger con quién queremos compartir nuestros buenos y también nuestros malos momentos.
Depende pues de cada uno pasar o no desapercibido, elegir o no a las personas adecuadas y seguramente todos hemos tropezado con la persona equivocada en alguna ocasión, y aún más, puedo aseverar que hemos tropezado nuevamente con esa misma persona en alguna otra ocasión porque el ser humano aprende a base de golpes, algunos más que otros y hay personas que siempre van a tropezar con la misma clase de piedra porque son lo que yo llamo «carne de cañón» y lo llevan escrito en su frente.

En la vida hay personas buenas, generosas y son aquellas a las que nos debemos de arrimar y, por el contrario hemos de huir de los que no nos aportan nada más que negatividad a nuestra existencia, los que nos roban la energía, los que nos dejan el «cuerpo arreglado» como dicen algunos, las personas tóxicas.

Pero, ¿Por qué insistimos cuando no nos tratan bien?. ¿Por qué esas personas negativas saben perfectamente a quién deben arrimarse?.

Cuando te echan la vista encima, no cesarán hasta lograr su objetivo. Tendremos de por vida a una persona con sus ojos fijados en ti, como si de una presa se tratase, su juguete, que hará contigo lo que desee, a su antojo, porque tú eres su víctima y ella se crecerá como ser inmundo que es cada vez que tenga el día torcido. Se acordará de ti, abusará y te manipulará una vez más y se regocijará en su crueldad y se sentirá mejor.

Y no podrás escapar de sus redes porque existen una «dependencia», existe un sentimiento de culpa incontrolada, existe una justificación absurda por la cual llegarás a creerte que no vales nada y con sólo una mirada suya logrará derrumbarte y dejarte con la autoestima por los suelos.

Con tan sólo una mirada….es tan fácil perderse en el camino.

Y, aún intentando pasar desapercibido, es tan fácil no hacerlo para esa persona concreta que jamás estuvo en nuestros sueños.

Fuerza y voluntad a todas aquellas personas que han tropezado en sus vidas con otras que sólo le han aportado negatividad y que con el paso de los años no se las quitan de encima, y que con el paso de los años serán el juguete de alguna alma atormentada porque la batalla está servida hasta que uno de ellos ya no pueda contarlo.

Todos mis respectos a todas aquellas personas que he ido conociendo a través de mi trabajo y que son víctimas antes, durante y después. A veces pierdo la paciencia con ellos, y lo saben, a veces me olvido de lo duro que es vivir permanentemente angustiado porque hay alguien que te ha echado el ojo encima.

Que nunca te dejes vencer por el miedo. ¡LUCHA!, es mi única respuesta. No hay otra salida. Todos aquellos que pisan mi despacho lo saben, después de mucho hablar, de intentar comprender lo incomprensible. La única salvación es luchar y vivir el momento, además de quererse y mucho.

María Tamargo Fernández, Letrado ICAO 5053

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