Para qué llorar entonces si la lágrima no es el cauce de una herida tan exacta…

lagrimas

“Por Violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada” (Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993)

 

Son las dos de la madrugada y el 016 recibe una llamada. Tiene treinta y cinco años, casada y madre de dos hijos, de profesión economista, de empleo “sus tareas del hogar”. Sólo quiere hablar. Al otro lado del hilo telefónico una voz amiga le pregunta qué le pasa, es una psicóloga.  Ella comienza a contarle la triste historia de su vida. No quiere denunciar a su esposo, sólo quiere escuchar que no tiene la culpa y busca compresión. Lleva demasiado tiempo callada por miedo a fallar como mujer, como esposa, como madre. Y lo peor de todo: Se siente culpable de su situación.

¿Por qué la mayoría de víctimas no denuncian? ¿Por qué niegan lo que les está pasando? ¿Por qué disculpan siempre a sus parejas?

Casi una veintena de mujeres han sido asesinadas en España en lo que va de año todas ellas a manos de sus parejas y la realidad es mucho más cruda si contamos las llamadas al teléfono gratuito 016 que sólo buscan un bálsamo para sus heridas. Son víctimas que están al otro lado del abismo. Se trata de mujeres que no aceptan que están sufriendo un maltrato y que justifican siempre a sus agresores por eso si alguien sospecha que una persona está siendo agredida debe llamar a la Policía. Un familiar de la víctima, puede él mismo denunciar y solicitar una orden de protección.

Toda mujer que esté sufriendo algún tipo de maltrato físico o psicológico ha de acudir al hospital para que le hagan un reconocimiento físico. Ellos mismos abrirán un protocolo y   tramitarán  denuncia de los hechos al juzgado de guardia.  Con el parte de lesiones se debe denunciar igualmente ante la Policía, pedir orden de protección y solicitar asistencia letrada. El juez recibe a la mujer y al agresor por separado y, en un máximo de 72 horas, decidirá sobre si es necesario adoptar alguna medida civil y/o penal y se aplicarán medidas de asistencia y protección social a las víctimas.

De todo ello iremos hablando porque éste ha sido el primer artículo de una serie de ellos que tendrán por fin informar, ayudar y apoyar a las víctimas de maltrato y si con ello conseguimos recuperar su autoestima, su capacidad de autodecisión y su sonrisa me daré por satisfecha.

Hay muchas frases célebres en torno a la palabra “Justicia” que me agradan, y de todas ellas he de destacar que «nadie está por encima del imperio de la ley».

 

Por María Tamargo, abogada y mediadora familiar